¿A dónde vamos a llegar?

          Los anuncios que se han hecho esta semana sobre los despidos y la cancelación de noticieros en Telemundo y la venta de Televicentro a una compañía norteamericana han tomado por sorpresa a nuestro campo.  Algunos han opinado que ésta es una simple consecuencia de la situación económica y de la globalización, que hay que aceptarla como tal y seguir adelante pero, ¿cuántos golpes bajos tiene que “aceptar” la prensa este año?

          Como estudiante de periodismo con esperanzas de comenzar a trabajar en los medios durante el próximo año, esta noticia me dejó boquiabierta y decepcionada.  Es un duro golpe ver como nuestro trabajo, nuestra vida y el que entendemos es nuestro deber de informar, es desplazado por programación enlatada de poca calidad.  Es irónico ver esto pasar cuando cada día hablamos con frustración en COPU de la ignorancia de la sociedad en la que vivimos ocasionada por la falta de oferta y, pues hay que decirlo, por la falta de interés de las personas que prefieren ver novelas, programas de chismes y reality show.

          Creo que estoy en lo correcto cuando digo que muchos en COPU queremos trabajar para crear una sociedad llena de ciudadanos que participen en los procesos que la democracia les ofrece, que tomen decisiones informadas y que se involucren en la discusión y solución de los problemas que nos afectan.  Es realmente doloroso ver como esos deseos y esas metas son tronchados al cerrarse los pocos espacios que quedan, que aunque de por sí no eran especialmente flexibles, al menos de vez en cuando ofrecen la oportunidad de llevar a la luz pública hechos realmente noticiosos.

          Creo que este tema necesita ser discutido hasta el cansancio en todos los foros disponibles y estoy segura que al igual que yo deben de haber muchos compañeros preparándose para hacerlo.  A los que no lo están haciendo, los invito.  Recuerden que las personas que fueron despedidas y aquellos que ya están en el campo fueron afectados, pero en peor posición creo que quedamos los que no hemos comenzado aún, ya que se nos están cerrando las puertas sin que nos haya dado tiempo llegar a ellas.  Creo también que abrir nuevas puertas está en nuestras manos.  Ya que no tuvimos oportunidad de arreglar lo que estaba dañado (dígase los noticieros que en vez de buscar la noticia nueva, leen el periódico de ayer; la falta de material realmente noticioso y de reportajes investigativos; etc.) es nuestro deber empezar en cero, establecer un nuevo estándar de la prensa puertorriqueña y demostrar la importancia de nuestra profesión.

          La primera reacción de muchos al ver cómo nuestro campo se achica es irse del País.  No culpo a nadie porque eso fue lo primero que pensé también pero si lo hiciera siempre sentiría que huí, que abandoné mi País y mis ideales.  Si no somos nosotros los que los defendemos, ¿quién lo hará?  ¿La multitud ciega de este país que aplaude el fin del noticiero para que empiecen las novelas y los chismes?  Creo que ante un gobierno incapaz de ofrecer educación decente y rápido para (des)informar y confundir, tenemos nuestro trabajo delineado.  Si no lo hacemos, ¿a dónde vamos a llegar?

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